Conoce la historia de éxito de Andrea. Al finalizar mis estudios de la preparatoria decidí irme a estudiar inglés por seis meses a Vancouver, Canadá. Busqué programas en EduLynks y mi asesora me ofreció la escuela de idiomas ILSC. Lo que me gustó de este programa es que había clases de todas las áreas que quisieras. Desde cursos de humanidades, diseño, administración hasta artísticas o puramente inglés. Dependiendo de tu nivel en el idioma, podías inscribirte a estas otras clases, entonces además de practicar y estudiar en inglés, aprendías tecnicismos de la profesión de tu preferencia, o sea un curso muy integral. La escuela ofrecía el material que necesitabas dependiendo de tu curso, también nos proporcionaban libros de práctica y ejercicios. El apoyo por parte de los maestros era de gran ayuda ya que, sin importar el horario, ellos te recibían y te explicaban siempre que había alguna duda.

Las instalaciones eran enormes, había como cuatro o cinco edificios y cada mes nos movían, por lo que conocí a muchísima gente diferente cada mes. El ambiente estaba increíble, nadie se trataba mal, todos éramos amigos. La institución ofrecía cursos extracurriculares todo el tiempo. Aburrirse era imposible, todos los días había cosas diferentes que hacer y cosas que aprender.

Los dos primeros meses viví con una host family. Eran increíbles personas, me integraban mucho en las actividades que hacían. Tenía dos hermanitas chiquitas con las que jugaba un montón, además de dos roommates extranjeras con las que hice una bonita amistad. El resto de los meses viví en un departamento con tres roommates. Decidí cambiarme porque también quería vivir la experiencia de estar sola, sin papás responsables que se hicieran cargo de mí. Yo hacía mi propio súper, me cocinaba, limpiaba mi casa y mi cuarto y mis reglas me las ponía yo. De las dos casas aprendí a valorar lo que tengo acá en México, sobre todo a mi familia. También aprendí a ser más responsable.

De lo que más me gustó de vivir en Canadá yo creo que fue conocerme más a mí. No sabía que era capaz de hacer muchas cosas que allá hice, me probé a mí misma que podía hacer muchas cosas. Conocí a personas de todo el mundo ya que es una ciudad muy cosmopolita. Aprendí mucho de las culturas.

Lo recomendaría a todas las personas que terminan la preparatoria. Esta experiencia ayuda muchísimo a abrir los ojos y el panorama, pues te sales de tu zona de confort y te enfrentas con tus peores miedos que aprendes a superar.