Mi experiencia en Toronto, la ciudad más grande de Canadá y la más cosmopolita fue increíble, una mezcla de paisajes sorprendentes, experiencias y lugares muy diferentes a los de mi país y colores únicos.

Mi llegada fue muy grata desde el principio, cuando llegué a mi homestay me recibieron de manera excelente, muy amables y atentos a lo que necesitaba, lo mejor de todo es que ¡cocinaban delicioso!

Al principio tenía un poco de nervios ya que era otro idioma y me costaba adaptarme pero la personalidad de ellos me ayudó a sentirme como en casa.

Mi primera visita fue a Niagara Lake, una ciudad muy pintoresca con tintes franceses, ordenada y limpia; paseamos por toda la ciudad; desde las cataratas, el Parque de la Reina Victoria y la Torre Skylon, el edificio más cercano y con mejor vista hacia las cataratas. No puedes irte de Niágara sin haber visto el majestuoso espectáculo de fuegos artificiales con las cataratas iluminadas, completamente sorprendente.

La atención a estudiantes en la escuela era excelente, resolvían todas mis dudas con la mayor paciencia posible, no importaba cuantas veces me equivocara para los maestros era un satisfacción el ver como avanzaba conforme me iba desenvolviendo con mis compañeros, tenían actividades extra escolares muy divertidas y paseos en grupo con precios preferenciales.

Entrar a la CN Tower, ir de compras al famoso Chinatown, visitar un Pub de la ciudad en grupo, entre otras actividades, fueron buenas forma de socializar y hacer nuevas amistades.

A pesar de que había muchos mexicanos en la escuela yo trataba de socializar con personas que hablaran el inglés, me gusto encontrármelos pero mi objetivo iba más en conocer nuevas formas de vida, sin duda es la mejor forma de aprender el idioma.

Después de mi experiencia en Toronto puedo decir que irte a estudiar en el extranjero no es un gasto, es una gran inversión que vale la pena hacer y sin duda lo recomiendo y lo volvería a realizar, el mundo es tan grande como para quedarte en un mismo lugar.