Londres, te conocí hace un año y sigo extrañándote desde el primer día que me subí a el avión y regrese a México. Has sido una gran anfitriona como acompañante de viaje, sin duda alguna nos volveremos a encontrar.

Siempre te imagine como en las películas; asombrosa, memorable y sobre todo inigualable. Pero al momento de conocernos tengo que confesarte que estaba un poco nervioso, al inicio fuiste algo intimidante, pero después, con los días que te fui conociendo me di cuenta que no eras nada peligrosa sino todo lo contrario.

Regresemos un poco al inicio de toda esta experiencia. El primer día que te vi comprobé que el amor a primera vista ¡si existe! Me dejaste asombrado con tu belleza, tus paisajes tan naturales dentro de una metrópoli, tu tradición europea, la organización, multiculturalidad y claro cómo olvidar el acento británico de tus ciudadanos, son características que cualquiera puede notar desde el primer día.

La primera semana que me adentre a tus emblemáticos atractivos, confirme que eras la ciudad perfecta. Primero busque desesperadamente el gran reloj Big Ben, y el London Eye, claro las clásicas fotos no pudieron faltar, entrar a Westminster Abbey y transportarme a una boda real fue grandioso. Caminar y tomar un descanso en Hyde Park te hace olvidar que estás en una ciudad de primer mundo y trasladarte a un ambiente 100% natural es algo que pocos destinos lo pueden lograr.

No podía dejar pasar por alto entrar a uno de tus famosos “pubs” y tomar una yarda mientras disfrutaba tu famoso fish and chips, un platillo típico de la cultura londinense, sin duda esta actividad fue algo relajante y muy buena opción para hacer nuevas amistades. Claro también fue muy importante entrar a una de tus cafeterías alrededor de las 4:00 pm y tomar un té en la auténtica  “Tea time” aunque esta actividad es muy dinámica hoy en día yo decidí sentarme a contemplarte antes de terminar mi día y regresar a casa.

Durante mi estancia contigo aprendí muchas cosas, me hice más responsable, más autónomo, conocí nuevas formas de pensar, practicar mi inglés, en fin, podría hacer un listado muy extenso pero nunca terminaría, sin duda alguna te voy a extrañar como no tienes idea, cambiaste mi vida, espero con todo mi anhelo volver a encontrarme contigo. Londres nunca te voy a olvidar.

Alfredo Huerta

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